Cómo elegir empresa de reformas: 10 preguntas clave antes de firmar
Contratar la empresa equivocada para reformar tu vivienda puede convertirse en uno de los errores económicos más caros que cometerás como propietario. En España, los conflictos por obras mal ejecutadas, abandonadas o presupuestadas a la ligera generan miles de denuncias cada año ante las oficinas de consumo. La buena noticia es que la mayoría de estos problemas se podrían haber evitado haciendo las preguntas correctas antes de firmar nada. En esta guía repasamos las 10 preguntas clave que tienes que plantear a cualquier reformista antes de entregarle ni un solo euro.
Antes de empezar, conviene recordar algo obvio que muchos olvidan: una reforma no es una compra impulsiva. No firmes en la primera visita, no aceptes presupuestos verbales y desconfía de quien te meta prisa con frases del tipo "este precio solo es válido hoy". El sector de la reforma profesional funciona con plazos, contratos y documentación, igual que cualquier otra actividad regulada.
1. ¿Tenéis CIF, alta censal y licencia de actividad?
Parece básico, pero un porcentaje preocupante de quienes ofrecen reformas en portales generalistas son autónomos sin alta o empresas pantalla. Pide el CIF, comprueba en el portal de la Agencia Tributaria que la empresa está dada de alta, y solicita el certificado de estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social. Una empresa seria te lo entregará en 24 horas. Si esquivan la pregunta, da media vuelta.
2. ¿Disponéis de seguro de responsabilidad civil vigente?
El seguro de responsabilidad civil (RC) cubre los daños que la obra pueda causar a tu vivienda, a las viviendas colindantes o a terceros. Es imprescindible. Pide copia de la póliza con el recibo del año en curso, no vale una póliza del año pasado. La cobertura mínima recomendable ronda los 300.000 €, y para reformas integrales en pisos altos o en comunidades grandes, lo ideal son 600.000 € o más. Sin RC, si un albañil rompe una bajante general y te inunda tres pisos, el problema lo pagas tú.
3. ¿Trabajáis con arquitecto o aparejador colaborador?
Si la reforma implica tocar distribución, instalaciones o elementos estructurales, necesitas un técnico que firme el proyecto y la dirección de obra. Pregunta el nombre del arquitecto o aparejador, su número de colegiado y si tiene visado el proyecto en el colegio profesional correspondiente. Una empresa que diga "no hace falta" cuando estás tirando tabiques o moviendo la cocina te está mintiendo o se va a saltar la licencia de obras. Las consecuencias pueden ir desde una sanción municipal hasta la obligación de reponer la vivienda al estado anterior.
4. ¿Me podéis dar un presupuesto cerrado y desglosado por partidas?
Un presupuesto profesional no es una hoja con "reforma de baño: 8.500 €". Debe incluir:
- Demolición y retirada de escombros (m³ y precio unitario).
- Albañilería (m² de tabique, recrecidos, regatas).
- Fontanería (puntos de agua, desagües, materiales).
- Electricidad (puntos de luz, enchufes, cuadro nuevo si aplica).
- Alicatado y pavimento (m², marca y modelo de material).
- Sanitarios, grifería y mobiliario (marca, modelo, referencia).
- Pintura, carpintería y remates.
- Mano de obra desglosada o aplicada a cada partida.
Solo así podrás comparar dos presupuestos con criterio. Y si más adelante quieres cambiar la grifería elegida, sabrás exactamente cuánto sube o baja la factura. Tienes ejemplos detallados en nuestra guía para reformar un piso en 2026.
5. ¿Qué plazo de ejecución me dais y qué penalización aplica si os retrasáis?
El plazo debe figurar por escrito, con fecha de inicio, fecha de finalización y, si es posible, hitos intermedios (por ejemplo: "electricidad terminada en 3 semanas"). La penalización por retraso es lo que separa a los profesionales de los improvisados: una cláusula razonable es entre 30 y 100 € por día natural de retraso imputable a la empresa, con un tope. Si te dicen que "eso no se firma", desconfía: están reconociendo que no tienen la organización para cumplir.
6. ¿Cuál es el calendario de pagos?
Aquí se cometen los errores más caros. Un calendario sano nunca exige más del 30% al inicio. Una estructura habitual y razonable es:
- 30% al firmar el contrato y empezar la obra.
- 30% al terminar albañilería e instalaciones.
- 30% al colocar revestimientos y carpintería.
- 10% restante a la entrega final, una vez revisada la obra.
Huye de quien te pida el 50% o el 70% por adelantado: es el patrón clásico de quien usa el dinero de un cliente para acabar la obra del anterior, o directamente para desaparecer. Pide siempre factura por cada pago, no recibos en mano.
7. ¿Qué garantía me ofrecéis sobre la mano de obra y los materiales?
En España, la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) obliga a una garantía decenal sobre elementos estructurales, trienal sobre habitabilidad y anual sobre acabados. Pero una empresa seria amplía esto. Lo razonable es:
- 2 años mínimo de garantía sobre mano de obra (ideal 3).
- Garantía del fabricante en sanitarios, electrodomésticos, grifería (suelen ser 2-5 años).
- Garantía decenal del constructor si se han tocado elementos estructurales.
Esto debe figurar en el contrato, no de palabra. Si surge una humedad seis meses después, querrás tener algo que enseñar. Sobre este tema concreto te recomendamos leer también nuestro artículo sobre cómo eliminar humedades y filtraciones.
8. ¿Me podéis dar referencias de clientes recientes?
Pide al menos tres referencias verificables: nombre, ciudad y, si es posible, teléfono. Llama. Pregunta si cumplieron plazo, si el presupuesto final coincidió con el inicial, si hubo postventa y si volverían a contratarles. En ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia es fácil cruzar referencias porque hay miles de empresas activas. En ciudades medianas como Valladolid, Salamanca o Burgos, el boca a boca local es aún más fiable.
9. ¿Puedo ver fotografías o visitar obras anteriores?
Las fotos de proyectos terminados son la mejor carta de presentación. Mejor aún si te dejan visitar una obra en marcha (con permiso del propietario): verás el orden, la limpieza, el comportamiento de los operarios y la calidad de los acabados intermedios. Una empresa con cinco años de actividad debería poder enseñarte fácilmente 20 o 30 proyectos documentados. Si solo tienen tres fotos sueltas, probablemente acaben de empezar o cambien de marca con frecuencia.
10. ¿Lo firmamos todo por escrito en un contrato de obra?
Es la pregunta definitiva. El contrato de obra debe incluir: identificación de las partes, descripción detallada de la reforma, presupuesto desglosado, plazos, calendario de pagos, penalizaciones, garantías, gestión de residuos, responsabilidad de licencias y un procedimiento claro para los cambios sobre la marcha (las llamadas "modificaciones de obra"). Sin contrato no hay reclamación posible, solo discusiones cuya prueba pesará menos que el papel sobre el que no firmasteis.
Banderas rojas que debes detectar
Más allá de las 10 preguntas, hay señales que deberían encender las alarmas:
- Presupuestos un 30-40% por debajo del resto: alguien va a recortar en algún sitio.
- Solicitan cobro en efectivo o a una cuenta personal.
- No quieren factura o proponen "sin IVA".
- No tienen oficina física ni dirección comercial real.
- Cambian de nombre comercial cada pocos años (busca el CIF, no el nombre).
- Presionan para firmar el mismo día.
Diferencias por tipo de reforma
No todas las reformas requieren el mismo nivel de exigencia documental. Si vas a hacer una reforma integral en una vivienda de 90 m², lo razonable es exigir las 10 preguntas, proyecto técnico y dirección de obra. Si solo vas a reformar un baño, puedes flexibilizar el tema del arquitecto, pero no el seguro, el contrato ni la garantía. Para una reforma de cocina con cambio de instalaciones, mantén casi todo el listado intacto.
El coste de hacerlo bien
Una empresa que cumple con todo lo anterior cobrará un 10-20% más que la media. Lo vale. Una reforma integral mal ejecutada en una vivienda de 80 m² puede generar entre 8.000 y 25.000 € en reparaciones, demoras y conflictos legales. Pagar 3.000 € más a una empresa solvente es el seguro más barato que vas a contratar en tu vida. Y si tu reforma es en ciudades con alta presión inmobiliaria como Málaga, Palma, Bilbao o Marbella, donde la demanda de obra supera a la oferta, ese diferencial te garantiza además que la obra arranca en plazo y no se queda parada por falta de operarios.
Conclusión
Elegir bien la empresa de reformas no es cuestión de suerte, sino de método. Haz las 10 preguntas, exige documentación, no te dejes presionar y firma siempre un contrato escrito. Y recuerda: el reformista que se molesta porque le pides papeles probablemente sea precisamente el que más papeles tendría que enseñarte. El profesional serio agradece a un cliente informado, porque sabe que con él no habrá malentendidos posteriores.
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